COMPROMISO


«(…) comprobamos que el realismo no es claudicar ante lo existente, sino crear un proyecto desde las entrañas mismas de la realidad».

Como siempre. Como nunca. Las palabras de Julio Anguita son más que necesarias, eso sí, anudándolas con otras de Antonio Gramsci que decían aquello de «Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes».


Hoy más que nunca, cuando todo es líquido e inane, debemos demandarnos -«la democracia no promete nada a nadie, pero exige mucho a todos», según Zagrebelsky- comprometer nuestra voz y nuestros días para, sin miedo, romper con los límites de lo que, sólo en apariencia, se nos aparece como posible, no cejando en la lucha por defender -en palabras de Hanah Arendt- nuestro derecho a tener derechos.



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